Balbo. La mano izquierda de César

balbo2El personaje de Balbo el Mayor, Balbo el gaditano, me rondaba desde hacía mucho. Había topado con él tanto leyendo la historia como en diversas novelas. He de decir que el tratamiento del personaje en esas novelas no podía despertar en mí una impresión muy desfavorable. Al ser un secundario o, más bien, un comparsa, en esas obras, los autores por lo general hacían una especie de caricatura, casi un fenicio al estilo de los que salen en los cómics de Asterix. Y eso era algo muy alejado de la realidad. Pero, de rebote, hicieron que me interesase más por el personaje.

Descubrí que, de entrada y en la época en que empecé a darle vueltas a una posible novela, no había ninguna obra que se centrase en él. Y Balbo fue banquero, maestro de espías, diplomático, escritor, político… llegó a ocupar el cargo de cónsul en la Roma de finales de la República, que era el puesto más alto al que se podía aspirar. Él fue el primer ciudadano romano de origen no latino que ocupó tal cargo. En la guerra de las Galias organizó el servicio de información de César. Fue íntimo de este y buen amigo de Pompeyo… En fin, ¿para qué decir más? Claro que merecía no una novela, sino varias, porque la época del final de la república romana es más que apasionante. Y a ello me puse. Esta es la primera.

Pero, ojo. He dicho varias novelas. No una novela en varios tomos.  Esta primera novela se centra en el año en el que César ocupó el consulado, que fue cuando se llevó consigo a Balbo a Roma. Balbo a su vez no era un simple acompañante, sino que tenía varios motivos para acudir a la Urbe, entre ellos conseguir un tratado de alianza con Roma, para Cádiz (Gades) más favorable que el que había. Fue un año turbulento y, desde luego, a Balbo el gaditano no le faltaron aventuras en la capital del mundo.

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